Isquemia arterial crónica

¿Qué es?

La isquemia arterial crónica es una enfermedad de las arterias que se produce debido a una disminución lenta y progresiva del riego sanguíneo en un territorio del organismo, generalmente en las extremidades inferiores.

Es una enfermedad mucho más frecuente en varones que en mujeres.

¿Cómo se produce?

En la mayor parte de los casos la causa de esta disminución del riego sanguíneo es la presencia de ateroesclerosis.

La ateroesclerosis es una enfermedad de las arterias en las que se produce un estrechamiento de su calibre debido a la acumulación de lípidos y células inflamatorias formando lo que se conoce como placa de ateroma. Estas placas provocan una disminución de la luz del vaso por lo que la cantidad de sangre que circula a través de ellos es menor. Debido a la disminución del flujo sanguíneo, el aporte que reciben los grupos musculares de los miembros inferiores es menor durante el ejercicio (al caminar). Para suplirlo se desarrolla una circulación colateral, así la enfermedad no se manifiesta hasta que la obstrucción de la luz del vaso es importante (más de la mitad).

Los factores que favorecen la ateroesclerosis son los que facilitarán la aparición de isquemia arterial crónica como son: tabaco, diabetes, aumento del colesterol y los lípidos, obesidad y sedentarismo.

Síntomas

El síntoma predominante es la aparición de dolor en las extremidades que aparece cuando el paciente camina y que aumenta de forma progresiva hasta que le obliga a detener la marcha. Este dolor desaparece típicamente con el reposo. Esta situación se conoce como claudicación intermitente. El paciente es capaz de caminar una distancia (generalmente sólo unos metros) hasta que aparece el dolor.

El dolor puede aparecer antes cuando el paciente realiza un sobreesfuerzo como subir escaleras o una pendiente.

En estadios de la enfermedad más evolucionados puede aparecer el dolor incluso durante el reposo y presentar lesiones en la piel (úlceras) por la mala irrigación.

La mala circulación puede dar lugar a frialdad y palidez de la piel y disminución del vello corporal de esa zona.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa fundamentalmente en los síntomas que explica el paciente, la exploración física y en una serie de pruebas que permiten confirmar el mal estado del sistema arterial.

En la exploración del miembro afectado se valora el color y la temperatura de la piel (aparece frialdad y palidez al elevar el miembro) y los pulsos arteriales en las extremidades.

Exploraciones complementarias

Ecodoppler: permite ver la morfología y el diámetro de los vasos y el estado de la circulación arterial.

Índice tobillo/brazo: es el método no invasivo más utilizado. Se realizan unas mediciones de presión arterial en el tobillo y en el brazo y los resultados permiten estimar el grado de elasticidad de las arterias.

Angioresonancia: se realiza sobretodo cuando la clínica y el resultado de las pruebas son dudosas.

Arteriografía: es una prueba invasiva. Permite localizar la extensión y localización de las lesiones en el árbol vascular.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento médico es evitar que la enfermedad siga progresando.

Es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo. Se recomienda abandonar el tabaco, control del colesterol, de la presión arterial y de la diabetes. Realizar ejercicio físico programado al menos de 30 minutos por sesión 3 veces por semana.

El tratamiento farmacológico se basa en el uso de fármacos que favorecen el flujo de la sangre y que evitan el crecimiento de las placas de ateroma y la aparición de trombos. Se utilizan los antiagregantes como el ácido acetil salicílico y los vasodilatadores como la pentoxifilina.

El tratamiento de revascularización pretende restaurar el flujo sanguíneo arterial. Se puede realizar mediante una angioplastia percutánea o mediante la realización de un by-pass.

La angioplastia es un procedimiento mediante el cual se reabre la arteria o arterias que están estenosadas ( estrechas) por medio de un balón , se suele colocar una pequeña malla metálica (stent) para mantenerla abierta.

En la cirugía de bypass se coloca un trozo de vena sana de otra parte del cuerpo o realizada de material sintético que permite para saltar el tramo arterial obstruido y restablecer el flujo sanguíneo.

La complicación más grave de la isquemia arterial crónica es la ausencia total de flujo en la extremidad y por tanto la muerte (necrosis) de los tejidos cuya única solución es la amputación quirúrgica de la extremidad afectada.

Prevención

Evitar los factores de riesgo como el tabaco y la obesidad, así como el control de la diabetes, hipertensión y colesterol disminuirá el riesgo de esta enfermedad.

Varices: Insuficiencia venosa

¿Qué son?

Las varices son dilataciones y alargamiento de las venas. Pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo pero son especialmente frecuentes en las piernas.

Es uno de los principales signos de lo que se llama síndrome de las piernas cansadas o de insuficiencia venosa crónica. Es un problema frecuente en la población y aparecen más en las mujeres que en los hombres.

¿Cómo se producen?

El sistema circulatorio está constituido por venas y arterias. Las venas son las encargadas de retornar la sangre al corazón. Para facilitar este trabajo tienen unas válvulas en su interior que impiden que la sangre vaya hacia atrás y continúe hacia arriba, hacia el corazón.

La causa de las varices suele ser múltiple, y a menudo en su origen intervienen, por un lado, una debilidad de la pared venosa y una incompetencia de las venas y por otro, causas que conducen a un aumento de la presión venosa.

Cuando por diferentes motivos las válvulas se vuelven incompetentes, el retorno venoso se dificulta y la sangre queda estancada en las venas. Si esta situación persiste en el tiempo las venas aumentan de tamaño y se dilatan apareciendo las conocidas varices.

Su aparición se ve especialmente favorecida por determinados factores como la obesidad, el sedentarismo, el embarazo, la edad (aumenta en personas mayores), profesiones que requieran estar mucho tiempo de pie como dependientes, camareros o peluqueras. Pasar más de 5 horas de pie o más de dos sentados son factores que agravan el problema.

Síntomas

En muchos casos las varices no dan síntomas y constituyen únicamente un problema estético, debido a que aparecen como cordones que sobresalen en la pierna. Otras veces pueden aparecer síntomas antes de que éstas sean claramente visibles.

Los pacientes con varices pueden presentar acumulación de líquido e hinchazón de los tobillos y las piernas, dolor, pesadez y calambres. Las molestias suelen empeorar tras un período de tiempo prolongado sentado o de pie, sin realizar una actividad física, con sensación de quemazón y constante hormigueo en las piernas.

En los casos más evolucionados aparecen úlceras en la piel con picor, cambios de color y de textura y pueden aparecer coágulos por el estancamiento de la sangre en su interior lo que se conoce como trombosis venosa superficial.

Diagnóstico

Las varices son fáciles de identificar por el médico con una adecuada exploración física.

Durante esta exploración se pueden realizar determinadas maniobras para ver el retorno venoso.

Para completar el diagnóstico se realiza una ecografía que permite valorar el funcionamiento de las válvulas venosas.
Tratamiento

En casos leves el tratamiento está encaminado a aliviar las molestias y a que el problema no empeore.
Medidas conservadoras:
  • Medidas para facilitar el retorno venoso como las medias compresivas de venta en farmacias (compresión normal o media: 22-30 mmHg).
  • Evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, cambiando de postura o levantándose con frecuencia.
  • Evitar el tabaco y el sobrepeso.
  • Evitar llevar prendas de ropa demasiado apretadas que dificulten el retorno venoso.
  • Llevar una dieta saludable.
  • Practicar ejercicio de forma regular (especialmente caminar, ir en bicicleta).
  • Mantener las piernas en alto (elevarlas por encima del corazón) al final del día, especialmente en periodos que pueden empeorar como durante el embarazo.
Tratamiento médico-quirúrgico

Se indica especialmente cuando hay riesgo de complicaciones como de sangrado o de trombosis, úlceras e infecciones o por persistencia de síntomas a pesar del tratamiento conservador adecuado.

Las alternativas que existen incluyen:

Fármacos venotónicos. Se indican para alivio de los síntomas y disminución de la hinchazón de las piernas.

Esclerosis: se inyecta una sustancia irritante, es decir, que provoca una cicatrización y cierre de la vena, en el interior de los vasos venosos afectados. Se realiza de forma ambulatoria y está indicado sobretodo en varices de pequeño y mediano calibre.

Cirugía. Existen dos técnicas, la clásica o fleboextracción en la que se extirpa la vena totalmente (vena safena) o mediante la técnica CHIVA (Cura Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria) en el que se extirpa únicamente los trozos de vena que entorpecen el retorno venoso mediante la realización de microincisiones. Esta técnica se realiza de forma ambulatoria. Ambas se realizan en varices de gran tamaño.

Láser endovascular: es un tratamiento más novedoso en el cual utilizando la energía del láser dentro del vaso se destruyen las venas varicosas. El láser también se puede utilizar para el tratamiento estético de las pequeñas varículas o telangiectasias (pequeños capilares).

Prevención

Aunque la aparición de las varices no se puede prevenir sí que se puede disminuir su aparición y empeoramiento con medidas generales como evitar el tabaco y el sobrepeso, realizar ejercicio, evitar la ropa ajustada y llevar un calzado cómodo sin excesivo tacón.

Disección de aorta

¿Qué es?

La aorta es la arteria principal y más grande del organismo. Sale del ventrículo izquierdo y distribuye la sangre por todo el cuerpo. La pared de la aorta está formada por 3 capas de tejido. La disección de aorta es una enfermedad grave en la que se produce un despegamiento de la capa interna de la pared sin que se lesione la capa externa, acumulándose la sangre en ese espacio y provocando la formación de un nuevo canal dentro de la pared de la aorta. Esto ejerce mucha presión sobre la pared aórtica con probabilidad de ruptura.

¿Cómo se produce?

La disección se produce debido a una lesión o rotura de la capa interna de la pared de la arteria. Dos tercios de la disección de aorta afectan a la aorta ascendente o tipo A; el otro tercio afecta a la aorta descendente o tipo B.

En la mayoría de los casos la disección se produce por un deterioro de la pared arterial, siendo la causa más frecuente la hipertensión arterial que produce una sobrecarga de presión continua sobre la aorta.

Otras causas incluyen enfermedades hereditarias del tejido conectivo (como el síndrome de Marfan), la ateroesclerosis, la edad avanzada, anomalías cardiovasculares congénitas, traumatismos o inflamaciones de la aorta.

Se clasifica en disección aguda, si se diagnostica antes de los quince días desde el inicio de los síntomas y disección crónica, si han transcurrido más de dos semanas desde el inicio de los síntomas.
Síntomas

El síntoma más frecuente (hasta en el 90% de los pacientes) es un dolor agudo, de aparición súbita y punzante, de localización variable (pecho, espalda, abdomen) en función de la localización de la disección.

Los pacientes presentan una ausencia o disminución de pulso arterial.

Puede darse cualquier síntoma relacionado con la lesión de la arteria y de sus ramas. Así pueden aparecer síntomas neurológicos como una embolia, síncope (pérdida de conocimiento) o paraplejia; síntomas respiratorios como falta de aire o sangrado por la boca (hemoptisis); síntomas cardiovasculares como fallo en el funcionamiento del corazón y mala coloración e irrigación de la piel.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la exploración física del paciente y la historia médica además de una serie de pruebas complementarias de imagen capaces de confirmar su diagnóstico. En un gran número de pacientes durante la exploración se detecta el pulso arterial disminuido o ausente en los brazos y en las piernas.

Las pruebas de imagen que pueden realizarse incluyen:

TAC (tomografía axial computerizada) y RM (resonancia magnética), ambos procedimientos permiten ver la morfología de la aorta.

Ecocardiografía transesofágica: es una técnica diagnóstico segura y con gran sensibilidad para detectar una disección de aorta.

Aortografía, este procedimiento es difícil de realizar especialmente si el paciente está en una situación clínica grave. No se suele realizar de forma habitual ya que es una prueba invasiva no exenta de riesgos. Consiste en la administración de un contraste en la arteria que se puede ver en las imágenes por rayos X.

Tratamiento

Los pacientes con sospecha de disección de aorta deben ser valorados de manera urgente. El tratamiento también debe instaurarse de forma precoz.
Medidas iniciales

Ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos para vigilancia, ya que es una situación grave y potencialmente mortal si se rompe la aorta.

Control de la presión arterial. Se deben administrar fármacos para reducir la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Se utilizan diversos medicamentos hipotensores como el nitroprusiato o los betabloqueantes.

Analgesia correcta para control del dolor.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía es el tratamiento definitivo de la disección de aorta que permite aliviar los síntomas y prevenir la ruptura aórtica.

Se indica en la disección tipo A o que afecta a los primeros centímetros de la aorta, más cercanos al corazón.

Mediante la cirugía se sustituye le segmento de la aorta afectado por una prótesis, es decir, por un trozo de arteria elaborado de material sintético. El objetivo es reemplazar la aorta para prevenir la ruptura o su extensión. Se indica en pacientes con disección tipo A y en aquellas de tipo B con complicaciones o mal control con el tratamiento médico.

También se puede colocar una endoprótesis, es decir, una malla expansible metálica que se coloca en el interior de la pared del vaso y lo mantiene abierto.

En pacientes con disecciones no complicados, en situación médica estable y que afectan a la aorta en tramos alejados del corazón se puede recomendar únicamente tratamiento médico.

Los pacientes deben mantener tratamiento de por vida con fármacos para controlar la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

Prevención

Llevar unos hábitos de vida saludables: no fumar, control del colesterol, hipertensión y de la diabetes permite disminuir el riesgo de enfermedades vasculares.

Enfermedades de las arterias (Angina de pecho)

¿Qué es?

La angina de pecho es una enfermedad del corazón que se produce por la falta de un riego sanguíneo suficiente al músculo cardiaco y que se manifiesta como dolor en el pecho. Se ha de diferenciar del infarto de miocardio que también provoca dolor en el tórax pero en el que existe necrosis (muerte) del músculo cardiaco. Actualmente ambas enfermedades forman parte de lo que se conoce como síndrome coronario agudo.

Existen dos tipos de angina que se clasifican en función de su comportamiento. En la angina estable los síntomas aparecen de forma predecible, suele aparecer con la actividad o el estrés, dura menos de cinco minutos y se alivia con el reposo o la medicación. Es la forma más frecuente.

En la angina inestable los síntomas son imprevisibles, puede aparecer con el reposo, suele provocar más dolor, ser de más larga duración y no se alivia con el reposo y la medicación en muchos casos. Este tipo suele ser más grave ya que puede preceder a un infarto de miocardio.

¿Cómo se produce?

El corazón se nutre por una serie de arterias denominadas arterias coronarias las cuales irrigan el músculo cardiaco y le permiten ejercer su función de bomba cardiaca, contrayéndose y relajándose.

Cuando existe un aumento de las demandas de oxígeno del corazón y las arterias coronarias no pueden aportar el flujo suficiente se produce una disminución de aporte sanguíneo lo que se conoce como isquemia y que da lugar a los síntomas de la angina (dolor en el pecho).

La causa más frecuente de la angina es la ateroesclerosis coronaria. Es una enfermedad de lenta evolución en la que se produce un estrechamiento progresivo de las paredes de las arterias debido a una acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos) formando unas placas. La angina generalmente se produce cuando el corazón tiene una mayor necesidad de sangre rica en oxígeno y debido al estrechamiento de las arterias no puede llegar más flujo sanguíneo.

Otras causas incluyen: lesiones, traumatismos o inflamación de las arterias, infecciones, consumo de drogas (cocaína) y fármacos.

El mecanismo es el mismo (isquemia o alimentación inadecuada al músculo del corazón), pero se diferencian en la duración del fenómeno. El infarto de miocardio es el cese total y permanente del aporte de sangre a una zona, lo que provoca en esa zona una necrosis (equivalente a un campo que no recibe agua, se seca) y que está producido por una obstrucción coronaria completa y brusca. La angina, en cambio, es un fenómeno temporal, o sea, la disminución del flujo de sangre a la zona enferma, por incapacidad de que las arterias estrechadas den suficiente alimento al corazón cuando éste necesita más (esfuerzo, etc...) se produce sólo durante un tiempo (pocos minutos) y después se recupera
Síntomas

El síntoma clave en la angina de pecho es la aparición de dolor de intensidad variable en el centro del pecho y/o en el brazo izquierdo, que puede extenderse también al cuello y la mandíbula. Estos episodios generalmente duran sólo unos minutos y el dolor se describe como "un peso u opresión". Pueden aparecer otros síntomas como náuseas y malestar, dolor en la boca del estómago, sensación de falta de aire, sudoración, mareos y palpitaciones.

En caso de que estos síntomas aparezcan por primera vez se ha de solicitar atención médica urgente.

En pacientes con diagnóstico conocido de angina si el dolor se prolonga en el tiempo y no cede con el reposo y la medicación habitual se ha de sospechar que esté sufriendo un infarto de miocardio.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa sobre todo en los síntomas que presenta el paciente y en una serie de pruebas que permiten confirmarlo.

La realización de un electrocardiograma es imprescindible en todos los pacientes que acuden con síntomas sugestivos de angina de pecho o infarto de miocardio.

Puede realizarse una radiografía de tórax para ver si existe líquido en los pulmones por fallo en el funcionamiento del corazón.

Una de las pruebas más utilizadas y útiles es la prueba de esfuerzo o ergometría. El paciente camina sobre una cinta rodante o pedalea en una bicicleta mientras se toma un electrocardiograma para detectar si durante el ejercicio disminuye el flujo sanguíneo al corazón.

En aquellos pacientes que presentan alguna limitación física y no puedan realizar la prueba de esfuerzo se puede indicar las pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos en las que se estimula el corazón y se mide si existen zonas con flujo sanguíneo deficiente.

La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es la prueba diagnóstica más exacta ya que permite ver las arterias coronarias y localizar la obstrucción. Se indica en pacientes con angina grave y cuando las pruebas anteriores no son suficientes para el diagnóstico. Se introduce un catéter por el brazo o la ingle hasta llegar al corazón, por el cual se inyecta un medio de contraste. Mediante un aparato de rayos X se pueden ver el mapa de la circulación arterial.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de los síntomas.

Medidas no farmacológicas/cambios en el estilo de vida.

En cualquier paciente con angina es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular:
  • Abandono del tabaco.
  • Control de la hipertensión y la diabetes, si es necesario con fármacos.
  • Seguir una dieta sana baja en colesterol y grasas. Si es necesario se indicarán fármacos para bajar el colesterol.
  • Lograr un peso corporal ideal si existe sobrepeso.
  • Establecer un programa de ejercicio físico adecuado a la capacidad del paciente.
  • Evitar el estrés.
Tratamiento farmacológico

El tratamiento médico de la angina de pecho incluye el uso de fármacos para aumentar el riego coronario y facilitar el trabajo cardiaco como son los betabloqueantes, la nitroglicerina o los calcioantagonistas; un tratamiento para evitar y disminuir la formación de coágulos en la sangre: antiagregantes (ácido acetilsalicílico y clopidogrel) y medidas generales para alivio de los síntomas durante el episodio agudo: morfina para el dolor, oxígeno y tranquilizantes.
Revascularización coronaria

Algunos pacientes son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria que consiste en restablecer el flujo sanguíneo a través de la arteria obstruida. Se puede realizar mediante angioplastia o cirugía (bypass).

Angioplastia coronaria. Se introduce un catéter hasta la zona de la arteria coronaria que presenta un estrechamiento y se dilata con un pequeño balón. Para mantener la arteria abierta se coloca en su interior un pequeño dispositivo metálico denominado stent. No siempre se puede realizar. Se indica en aquellos pacientes con angina grave que no mejora con el tratamiento médico o con alto riesgo de sufrir un infarto de miocardio.

Tratamiento mediante cirugía de Bypass. Se realiza una cirugía sobre las arterias coronarias que permite implantar un trozo de vena de uno mismo (generalmente la vena safena de la pantorrilla) e implantarlo en las coronarias saltándose la zona obstruida. Se lleva a cabo en pacientes en los que la angioplastia no es posible.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen evitar los factores de riesgo bien conocidos: abandono del tabaco, seguir una dieta saludable, realizar ejercicio físico, perder peso si existe sobrepeso y control de la presión arterial, colesterol y diabetes.

Hipertensión arterial

¿Qué es?

La hipertensión arterial es un estado patológico caracterizado por un aumento mantenido de la tensión arterial por encima de los valores considerados "normales", esto es 140 de sistólica (popularmente 14 de "máxima") y 90 de diastólica (popularmente 9 de "mínima").

Cada vez que nos toman la tensión arterial nos dan dos cifras: la primera es la tensión arterial sistólica ("la máxima" o "la alta") mientras que la segunda es la tensión arterial diastólica ("la mínima" o "la baja"). La tensión arterial sistólica y la tensión arterial diastólica no son dos tipos distintos de tensión arterial, sino dos aspectos del mismo proceso.

En general, en un adulto las cifras normales de tensión arterial están por debajo de 140 de sistólica (popularmente 14 de "máxima") y 90 de diastólica (popularmente 9 de "mínima"). Hay que tener en cuenta que a lo largo del día la tensión arterial sufre variaciones que son también normales, aunque generalmente con valores por debajo de 140 y de 90. Así, un adulto a partir de los 18 años es hipertenso cuando tiene valores de tensión arterial permanentemente elevados por encima de 140 de máxima y/o de 90 de mínima (es suficiente que está elevada una de las dos, o las dos a la vez).

¿Cómo se produce?

En la mayor parte de los individuos hipertensos (90-95%) se desconoce la verdadera causa de la presión arterial alta. Es lo que llamamos hipertensos esenciales. En estos individuos la hipertensión es debida a la acción conjunta de varios factores: herencia, constitución, raza, factores psicológicos, tipo de alimentación y hábitos de vida.

La hipertensión arterial secundaria se da en el 5-10% de los individuos hipertensos. En ellos se encuentra una causa concreta y conocida, como la presencia de tumores renales o tumores de las glándulas productoras de hormonas, un mal funcionamiento del riñón, la toma de ciertos medicamentos, la toma de cocaína, etc.

Síntomas

La hipertensión arterial es un trastorno que habitualmente no da síntomas pero que cuando está presente va dañando progresivamente nuestro organismo hasta causar graves lesiones invalidantes o incluso la muerte, y ello sin previo aviso: embolias y hemorragias cerebrales, angina de pecho, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, ceguera, etc.

En algunos casos pueden aparecer síntomas inespecíficos como palpitaciones o dolores de cabeza.

Diagnóstico

El diagnóstico se basará en el conocimiento de los valores de tensión arterial con ayuda del esfingomanómetro. Actualmente disponemos de aparatos automáticos que nos permiten conocer nuestras cifras de tensión arterial de una forma simple, en nuestro propio domicilio y en diversas situaciones.

Sin embargo, es fundamental que se tengan en cuenta algunos aspectos para evitar obtener cifras falsas que puedan dar lugar a tratamientos inapropiados:
  • En la hora previa no haber fumado ni haber tomado alcohol o café.
  • Ambiente tranquilo y sin ruidos.
  • Descanso previo de varios minutos.
  • Situarse en posición de sentado.
  • Colocar el brazo horizontal y a la altura del corazón.
  • Rechazar la primera medida de presión obtenida.
Pero es importante saber que el diagnóstico de hipertensión arterial no debe basarse en una medición aislada ya que las cifras por encima de 140/90 pueden deberse a un motivo banal y transitorio, como un ejercicio físico previo, un estrés emocional pasajero, la toma de alguna sustancia hipertensora como café, una incorrección técnica durante la medición, etc.

Por todo ello el diagnóstico de hipertensión se hace cuando las cifras en al menos dos determinaciones obtenidas de manera adecuada superan los valores de 140/90.

Es fundamental que usted sepa si es o no es hipertenso porque el tratamiento retrasa y llega a detener la progresión de las complicaciones cardiovasculares asociadas a la hipertensión arterial.

Para ayudar a establecer el diagnóstico en casos de valores altos pero aislados pueden emplearse técnicas complementarias, como es la automedida de la presión arterial (AMPA) efectuada en el domicilio del paciente o la monitorización ambulatoria de la presión arterial durante 24 horas (MAPA).

Una vez se sabe que usted es hipertenso, su médico le podrá realizar otras pruebas que ayuden a descartar una enfermedad que sea responsable de su hipertensión.

Tratamiento

Ante todo deben seguirse los consejos del médico. El médico del individuo hipertenso decidirá qué medidas de tratamiento ha de llevar a la práctica para reducir las cifras de presión arterial.

El objetivo terapéutico en todos los individuos hipertensos es la normalización de la presión arterial, de manera estable y sostenida, al menos a cifras inferiores a 140 de presión sistólica y 90 de diastólica. Pero las cifras a las cuales hay que llegar no deben basarse solamente en el valor aislado de presión arterial, sino también en la presencia de otros factores de riesgo, enfermedades acompañantes como la diabetes, el padecimiento de enfermedades cardiovasculares o renales, etc.

Por eso también, si usted tiene otros factores que aumentan el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, especialmente la diabetes mellitus, es muy importante hacer el tratamiento de esos otros factores de riesgo y no sólo el de la hipertensión arterial.

Tratamiento no farmacológico

El plan de acción pasa siempre por una modificación del estilo de vida. Estas medidas generales se basan en cambiar y eliminar una serie de factores perjudiciales:
  • Abandonar el tabaco
  • Reducir el peso excesivo
  • Moderar o suprimir el consumo de alcohol
  • Reducir el consumo de sal. Esto se consigue disminuyendo la cantidad de sal utilizada en la preparación de sus comidas, evitando los alimentos salados (salazones, jamones, embutidos en general, pan y galletas con sal, patatas fritas, alimentos enlatados, alimentos precocinados), y también quitando el salero de la mesa.
  • Llevar una alimentación baja en grasas de origen animal
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y verduras
  • Realizar ejercicio físico moderado y aeróbico y hacerlo cada día: subir las escaleras a pie en lugar de usar el ascensor, caminar hasta la parada siguiente del metro o autobús y bajar una parada antes, pasear con un grupo de amigos, ir en bicicleta, nadar...
Se había recomendado con insistencia no tomar bebidas ricas en cafeína (o teína) como el café, el té, los refrescos de cola, etc. por la relación directa entre el consumo de cafeína y la elevación de la presión arterial. Sin embargo, actualmente se acepta que un consumo moderado (1 ó 2 tazas de té o café al día) no suelen alterar las cifras de presión arterial. Sin embargo, hay individuos que pueden tener cifras mayores de tensión arterial cuando consumen estas bebidas, en cuyo caso estas personas sí deberán tomar bebidas descafeinadas.

Tratamiento farmacológico

Si estos cambios no ayudan a controlar la presión arterial en 3 a 6 meses, la enfermedad debe tratarse con medicamentos. Actualmente existen una serie de fármacos antihipertensivos efectivos y bien tolerados: diuréticos, alfa y beta-bloqueantes, antagonistas de los canales de calcio, antagonistas de los receptores de angiotensina tipo 2, inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina, inhibidores directos de la renina. La elección del tratamiento antihipertensivo debe tener en cuenta las características del paciente: enfermedades asociadas, características físicas y hábitos de vida, por ejemplo. Además, muchos pacientes requieren utilizar varios medicamentos para obtener un control tensional adecuado.
Tratamiento de la hipertensión secundaria

En el caso de encontrarse una causa de la hipertensión, el tratamiento deberá ser corregirla, por ejemplo, extirpar quirúrgicamente el tumor si existe un feocromocitoma, o dilatar la arteria renal que esté obstruida.
Medidas preventivas

La mayoría de los individuos que sufren de hipertensión generalmente no presentan síntomas (salvo cuando los niveles de tensión se elevan muy bruscamente) y así la enfermedad puede pasar desapercibida durante muchos años. Por ello, es recomendable acudir cada cierto tiempo al médico para un control de la presión arterial, aunque estemos sanos.

Se recomienda tomar la tensión arterial como medición de rutina, al menos una vez al año a partir de los 35-40 años. Si hay factores de riesgo, propios o familiares (familiares hipertensos, obesidad, diabetes, etc.) este control de la tensión arterial se debe iniciar antes y repetir con más frecuencia.

Conclusiones

La tensión arterial nunca tiene el mismo valor. Varía a lo largo del día. Pero siempre debe estar por debajo de 140 y de 90. Si su tensión arterial está por encima de estos valores, consulte con su médico de Atención Primaria, aunque no tenga síntomas.

La hipertensión arterial esencial no puede ser definitivamente curada. Los hipertensos en los que no se encuentra una causa de su hipertensión son pacientes crónicos y deben seguir el tratamiento y el régimen apropiados durante toda la vida. Pero es importante saber que la normalización de la presión arterial con los tratamientos indicados por su médico disminuirá las consecuencias que esta enfermedad ocasiona sobre su corazón, su cerebro, su retina y su riñón.

Insuficiencia Cardiaca

¿Qué es?

La insuficiencia cardiaca es una enfermedad que se produce cuando el corazón es incapaz de bombear la sangre suficiente al resto del cuerpo, así se produce una situación de desequilibrio ya que el aporte de sangre es menor a los requerimientos del organismo.

Esta enfermedad aparece tanto en hombres como en mujeres, sin embargo, en las mujeres suele aparecer en edades más tardías. Aunque puede presentarse a cualquier edad su frecuencia aumenta con los años siendo generalmente una enfermedad de la población mayor.

¿Cómo se produce?

En condiciones normales el corazón es capaz de adaptarse a las diferentes necesidades del organismo y realizar su función de forma adecuada. Cuando el corazón tiene una potencia menor, el bombeo de sangre es insuficiente y no se cubren las necesidades de oxígeno y nutrientes que el cuerpo requiere.

La insuficiencia cardiaca puede afectar al lado derecho, al lado izquierdo o a todo el corazón.

Si el lado izquierdo del corazón no funciona bien (insuficiencia cardíaca izquierda), se acumula líquido en los pulmones. Si el lado derecho del corazón no funciona bien (insuficiencia cardíaca derecha), se acumula líquido en diferentes partes del organismo como el abdomen y las piernas.

La insuficiencia cardiaca afecta a la función de los riñones que pierde su capacidad de eliminar agua y sodio. Esta acumulación de líquidos en el organismo (brazos, piernas, pulmones, abdomen, etc.) da lugar al término de insuficiencia cardiaca congestiva.

¿Cuáles son las causas?

Existe un gran número de causas que pueden provocar una insuficiencia cardiaca. Las dos más frecuentes son la cardiopatía isquémica y la hipertensión arterial.

Entre las causas de insuficiencia cardiaca podemos encontrar:
  • Cardiopatía isquémica: enfermedades de las arterias coronarias como la angina de pecho o el infarto de miocardio que impiden la irrigación correcta del músculo cardiaco.
  • Hipertensión arterial: sus efectos a largo plazo provocan una insuficiencia cardiaca.
  • Valvulopatías: enfermedades de las válvulas cardíacas que son defectuosas por lo cual el corazón trabaja con mayor dificultad.
  • Miocardiopatías por afectación del miocardio (músculo cardiaco), pueden ser causadas por el consumo de alcohol, fármacos o por infecciones víricas.
  • Cardiopatías congénitas: defectos congénitos estructurales de la anatomía del corazón y sus vasos.
  • Alteraciones del ritmo cardiaco: arritmias.
  • Enfermedades que se acompañan de afectación del corazón como la amiloidosis, el mieloma múltiple, el hipertiroidismo y las enfermedades neuromusculares.
  • Enfermedades pulmonares como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el tromboembolismo pulmonar. La alteración de la circulación pulmonar repercute en el funcionamiento del corazón.
  • Fármacos y tóxicos.
Síntomas

Uno de los síntomas más frecuentes y que más alarma al paciente es la sensación de falta de aire, que se conoce como disnea. Típicamente empeora cuando el paciente se acuesta (ortopnea), con la actividad física (disnea de esfuerzo) y por la noche (disnea paroxística nocturna).
  • Tos nocturna.
  • Edema agudo de pulmón: es una manifestación grave de la insuficiencia cardiaca producida por la presencia de líquido en los pulmones. Requiere una atención médica urgente.
  • Palpitaciones, especialmente en aquellos casos en los que hay una arritmia de base.
  • Dolor torácico.
  • Cansancio y debilidad.
  • Confusión.
  • Disminución de la cantidad de orina.
  • Acumulación de líquidos en diferentes partes del cuerpo: piernas (edemas), ascitis (abdomen). Ello provoca un aumento de peso rápido.
Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los síntomas y signos característicos de esta enfermedad junto a la evidencia mediante técnicas de imagen de la disfunción del corazón.

La exploración física permite detectar signos de insuficiencia cardiaca como es la acumulación de líquido en las piernas (edemas), auscultación cardiaca y pulmonar anómalas (estertores), aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia), coloración anómala de la piel por mala oxigenación.

Las exploraciones que suelen realizarse de forma habitual en un paciente con insuficiencia cardiaca incluyen:
  • Analítica en sangre y orina.
  • Electrocardiograma.
  • Radiografía de tórax: permite ver el tamaño y silueta del corazón así como los campos pulmonares.
  • Ecocardiografía: estudia la función del corazón y su morfología.
Tratamiento

El tratamiento de la insuficiencia cardiaca ha ido cambiando, pasando de tratar únicamente los síntomas de la enfermedad a realizar otros tratamientos encaminados a frenar su progresión y disminuir así sus complicaciones y su mortalidad.

1- Recomendaciones generales de estilo de vida. Es importante seguirlas ya que ayudarán a mejorar en gran medida la calidad de vida del paciente.
  • Actividad física: el ejercicio físico regular y adaptado a cada enfermo es beneficioso. Por ejemplo caminar media hora 4-5 veces por semana o pasear en bicicleta 20 minutos. El médico puede realizar un programa de ejercicio físico a medida.
  • Vida laboral: el trabajo del paciente debe adaptarse a su capacidad física. Es recomendable que mantenga una vida laboral y social activa.
  • Dieta: es recomendable disminuir el consumo de sal y seguir una dieta equilibrada baja en grasas y colesterol. Se debe evitar el sobrepeso con una dieta adecuada.
  • Tabaco y alcohol: el consumo de tabaco y alcohol está contraindicado.
  • Vacunas: se aconseja la vacunación anual de la gripe y del neumococo.
2- Tratamiento de la causa subyacente de la insuficiencia cardiaca, es decir, de la enfermedad que la está provocando.

3- Tratamiento farmacológico: existe un gran número de fármacos disponibles que actúan de diversas maneras en la insuficiencia cardiaca como eliminando el exceso de líquidos (diuréticos), mejorando la contracción del corazón, regulando el aporte de sangre al mismo o la frecuencia cardiaca.

4- Actualmente se dispone de nuevos tratamientos diferentes a los fármacos habituales tradicionales. Estos tratamientos incluyen la resincronización cardiaca (uso de un tipo de dispositivos similares al marcapasos), la cirugía cardiaca y el trasplante cardiaco. La indicación de estos tratamientos vendrá dada por la situación clínica específica de cada paciente.
Prevención

La insuficiencia cardiaca es una enfermedad crónica por tanto es importante la educación al paciente sobre su enfermedad para mantener la mejor calidad de vida y evitar las complicaciones de la enfermedad. La prevención va encaminada a evitar todas aquellas situaciones o enfermedades que puedan agravarla. Evitar el tabaco y el alcohol, el control de la presión arterial y del colesterol, hacer ejercicio físico, control del estrés y tomar los medicamentos que le prescriba su médico son medidas muy útiles.

Alteracion ritmo cardiaco (Arritmia)

¿Qué es?

El ritmo cardiaco normal se conoce como ritmo sinusal. Una arritmia cardiaca es una alteración del ritmo cardiaco. La frecuencia cardiaca normal es de 60-100 latidos por minuto (lpm). Las arritmias alteran el ritmo y la frecuencia cardiaca. El aumento de la frecuencia cardiaca por encima de 100 lpm se denomina taquicardia y la disminución de la frecuencia cardiaca por debajo de 60 lpm se denomina bradicardia.

Existen muchos tipos de arritmias. Cada una de ellas requiere un tratamiento diferente, también los síntomas, su gravedad y la repercusión sobre la calidad de vida del paciente puede ser muy variable.

Las arritmias pueden originarse en la aurícula o en el ventrículo y pueden ser rápidas: taquiarritmia (más de 100 lpm) o lentas: bradiarritmia (menos de 60 lpm). Las que se originan por encima del ventrículo se llaman supraventriculares y las que se originan en el ventrículo son las arritmias ventriculares.

Las arritmias también pueden ser fisiológicas, es decir, cambios en el ritmo que obedecen a una respuesta normal del organismo frente a determinados estímulos (por ejemplo con el ejercicio físico).

¿Cómo se producen?

En condiciones normales el corazón se contrae de forma rítmica y sincrónica. Esta contracción es el resultado de un impulso eléctrico que se genera en la aurícula, llega al ventrículo y se traduce en un latido cardiaco. Estos impulsos eléctricos ocurren a intervalos regulares. En una arritmia se produce una alteración de este mecanismo que conduce a que el corazón no se contraiga de manera regular generando un trastorno del ritmo. Las arritmias se producen por diversos mecanismos, básicamente existe una ausencia del impulso eléctrico, éste se inicia en un lugar diferente o sigue una ruta (vía de conducción) errónea.

Múltiples procesos pueden ser causa de arritmias como enfermedades del corazón, infecciones, fármacos, anemia y enfermedades del tiroides.

Síntomas

La sintomatología es muy variable, desde no dar ningún tipo de síntoma hasta dar síntomas muy graves como una parada cardiaca.

Los síntomas más comunes incluyen:

Palpitaciones, el paciente "nota el latido cardiaco". Hay que tener en cuenta, por otro lado, que las palpitaciones no siempre traducen una arritmia. Pueden aparecer como resultado de un estado de ansiedad y no tener ninguna relevancia.

Mareos y pérdida de conocimiento (síncope).
Sensación de falta de aire (disnea), dolor en el pecho.
Cansancio.

Diagnóstico

El diagnóstico de una arritmia se basa en el estudio de la actividad eléctrica del corazón mediante una serie de pruebas. Además se ha de realizar un interrogatorio detallado al paciente para conocer los factores que pueden causar o desencadenar su arritmia.

El electrocardiograma es la prueba más sencilla y eficaz para diagnosticar una arritmia.

Existen otras pruebas más complejas que permiten conocer de forma más detallada las arritmias.
  • El Holter es un pequeño dispositivo que se coloca al paciente durante 24 horas o más y permite grabar la frecuencia y el ritmo cardiaco. El estudio del registro impreso de la grabación puede determinar la causa de la arritmia.
  • Los estudios electrofisiológicos permiten obtener un mapa del sistema de conducción eléctrica del corazón, para averiguar el tipo de arritmia y su posible origen. Se pueden administrar fármacos para eliminar la arritmia o destruir las vías de conducción anómalas mediante ondas electromagnéticas.
  • Las pruebas de imagen como la ecocardiografía, el TAC, la RM o el cateterismo permiten valorar si existen lesiones estructurales en el corazón.
Tratamiento

El tratamiento se debe adecuar a cada tipo específico de arritmia.
  • En algunos casos, no es necesario ningún tratamiento. Determinados cambios en el estilo de vida, como eliminar sustancias excitantes tales como la cafeína o el alcohol, son suficientes para controlarla.
  • Los fármacos antiarrítmicos permiten el control y tratamiento de gran parte de las arritmias. Existen numerosos grupos de fármacos que actúan por mecanismos diferentes. Se pueden administrar por vía oral o por vía endovenosa y siempre bajo indicación y control médico.
En determinados casos están indicados otros tratamientos más complejos:
  • La ablación por radiofrecuencia es un procedimiento en el que se utiliza un catéter y un dispositivo que permite obtener un mapa de las vías de conducción eléctrica del corazón. Utilizando ondas electromagnéticas de alta frecuencia, se pueden destruir (ablacionar) las vías de conducción responsables de la arritmia.
  • En la ablación quirúrgica mediante una intervención se destruye la zona donde se originan los latidos irregulares.
  • Uso de marcapasos y DAI (desfibriladores automáticos implantables). Son dispositivos implantables que básicamente permiten mantener una frecuencia cardiaca adecuada cuando detectan un ritmo anómalo.
  • La cardioversión eléctrica es un tratamiento que se utiliza en determinadas arritmias para devolver el ritmo normal tras la aplicación de una descarga eléctrica sobre el tórax. Se puede realizar también una cardioversión con fármacos.
  • Tratamientos complementarios que reducen las complicaciones de algunas arritmias como fármacos anticoagulantes.
Prevención

Llevar una vida sana, evitando el alcohol, tabaco, drogas y estrés contribuye a prevenir las enfermedades del corazón.
 

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